Páginas vistas en total

lunes, 25 de febrero de 2013

¡Secuestrados por nuestro éxito!


Aunque parezca mentira vivimos secuestrados de nuestro propio éxito… Intentaré explicarme y para ello será necesario remontarnos al pasado, que suele explicar el porque de muchas cosas.


En el inicio de nuestra profesión en España, hace ya más de 50 años, cuando yo ni tan solo había nacido surgió un problema que fue considerado grave, nuestro nombre… La sociedad conocía y asimilaba nuestra actividad con el nombre de masajistas, y más de uno sudaba la “gota gorda” para evitar hacer un nudo en su lengua al decir Fisioterapia o Fisioterapeuta. Esto generó un problema importante, los primeros Fisioterapeutas quisieron diferenciarse rápidamente de los masajistas, como no podía ser de otra manera, y rápidamente pensaron en que era muy importante destinar tiempo y recursos a ensalzar su nombre y ha vender el producto… Al inicio no fue fácil, hasta hace bien poco y a día de hoy aun en algún medio aparece algún locutor diciendo el doloroso y famoso: “El masajista salta al campo …” y por la herencia de antiguas generaciones de Fisioterapeutas, los actuales, convulsionamos de ira y mandamos sendos mails a la dirección de los programas con quejas formales para solucionar estos agravios…

Actualmente prácticamente toda la población es capaz de decir FISIOTERAPEUTA sin problemas, y tiene en alta estima nuestra profesión, hasta el punto que somos la segunda profesión de Salud más valorada y demandada socialmente tras los médicos. Tanto hemos vendido nuestro nombre y lo maravilloso de nuestra profesión, que hasta hacen series televisivas en las que los Fisios somos los protagonistas.

La sociedad asocia nuestra profesión al éxito seguro, y a ingresos importantes… hemos pasado de ser desconocidos, a estrellas del celuloide, y ha día de hoy ser Fisioterapeuta “mola”.

Consecuencias… Los jóvenes quieren estudiar Fisioterapia, y no faltan Universidades… y ante la demanda desorbitada para una profesión de moda, la inversión, de momento es “macanuda”… más demanda, más oferta… Una auténtica locura a mi entender, dado que las expectativas de los futuros estudiantes nada tienen que ver con la realidad. Nuestro mercado profesional ya no puede absorber más Fisioterapeutas, y no podía antes de la crisis, o sea, que el tema no es transitorio, estamos frente a un exceso de oferta laboral estructural, no coyuntural.

En fin… Secuestrados por nuestro éxito social y por el “hambre” de dinero, de aquellos que ven en nuestra profesión un negocio. En un País sin sistema de Númerus Clausus el tema parece complicado… seguro que parará, el mercado lo regula todo, pero antes de regularlo suele destruirlo, y si no miremos que paso con el sector inmobiliario… Pasaremos de ser estrellas del celuloide a una profesión sin empleabilidad si no encontramos una solución rápidamente.

Solo la profesión puede pararlo, pero ¿Se movilizará con contundencia para frenarlo?, ¿O observará pasivamente como se van degradando nuestras condiciones laborales y nuestros salarios?… Espero honradamente que cuando “salte la chispa”, y creo que será muy pronto, de una vez por todas nos movilicemos por primera vez como un colectivo para solucionar a un problema que nos afecta a “casi” todos…


Manel Domingo @fisiose